Mucho más que libros:

El despertar de una nueva conciencia en El Puche

Todavía con el corazón lleno y la emoción a flor de piel, en la Asociación Ítaca echamos la vista atrás para recordar un momento que ya ha quedado grabado en la memoria colectiva de nuestro barrio. No fue una presentación literaria convencional; fue un acto de justicia poética y una muestra irrefutable de la transformación que lidera nuestra juventud.

En nuestras instalaciones no solo se escucharon palabras; se derribaron muros. Yumara Amador, con su obra “Lo que el silencio no calló”, y Mª Ángeles Fernández, con “Todavía respiro”, no solo presentaron libros: abrieron sus almas de par en par. Sus historias son el reflejo de una generación que ha decidido que ya no quiere que otros cuenten su historia. Han tomado la pluma para decir, alto y claro, quiénes son y de qué están hechas.

El refugio de la palabra compartida

Ese día, Ítaca dejó de ser un centro de proyectos para convertirse en un hogar compartido. El espacio se inundó de una magia invisible, esa que surge cuando las personas se miran a los ojos sin prejuicios. Hubo abrazos que sanan, silencios que respetan y aplausos que funcionaron como un motor de impulso para estas dos escritoras que son, desde ya, referentes de éxito y resiliencia.


Cada capítulo de estas obras es un grito de vida. A pesar de las dificultades y de las etiquetas externas que a menudo intentan asfixiar el potencial de nuestro barrio, Yumara y Mari Ángeles nos recordaron que el talento no tiene códigos postales y que la esperanza siempre encuentra una grieta por la que brotar.

Reescribiendo la "Marca Puche"

  • Este evento simboliza el compromiso creciente de la población joven por catalizar una metamorfosis social. Estamos siendo testigos de cómo la juventud de El Puche está resignificando su identidad. Ya no aceptan las connotaciones negativas fruto del estigma y el rechazo; ahora, la "Marca Puche" se escribe con letras de oro, con esfuerzo, con formación y, sobre todo, con la sensibilidad de quienes saben que el cambio es posible.

    

    Estas dos jóvenes son la vanguardia de un movimiento que entiende la cultura como la herramienta más poderosa para la transformación. Sus voces son la respuesta contundente a quienes solo miran el barrio desde la superficie.

    El Puche no solo respira; El Puche escribe, sueña y avanza.

    Desde la Asociación Ítaca, queremos agradecer profundamente a Yumara y a Mari Ángeles por su valentía extrema al romper el silencio. Gracias por hacernos parte de vuestro latir y por recordarnos por qué trabajamos cada día.

    Gracias también a cada vecino, vecina y amigo que llenó el espacio, convirtiéndolo en una familia que sostiene y acompaña. Vuestras historias nos demuestran que, cuando la comunidad se une para proteger el talento de sus jóvenes, el futuro deja de ser una incertidumbre para convertirse en una promesa de luz.